Hoy en Dando Caña Josep María Francás comenta el informe de la UCO sobre la tragedia de la Dana.
El 29 de octubre del año pasado, una fuerte crecida en el barranco del Pollo, en Valencia, dejó una tragedia tras de sí. Entonces ya se sospechaba de una gestión deficiente por parte de las administraciones, pero ahora un demoledor informe de la UCO (Unidad Central Operativa de la Guardia Civil) lo deja claro: no hubo ninguna alerta por parte de la Confederación Hidrográfica del Júcar durante el tramo crítico de la riada.
Según el informe de 220 páginas, desde las 16:15, cuando se superó el primer umbral de crecida, hasta las 18:43, no se emitió ningún aviso de emergencia, pese a que ya se registraban 1686 m³/s, una cifra absolutamente descomunal que agravó el desastre.
La investigación apunta a una posible combinación de negligencia técnica y responsabilidad política, señalando indirectamente a Pedro Sánchez y su gobierno por inacción antes, durante y después del desastre. A esto se suma que la Fundación Liberum ha solicitado la imputación del presidente de la Confederación Hidrográfica, al que acusan de “desaparecido”.
La tesis que emerge: algunos fueron torpes, otros directamente maliciosos, y esta inacción podría haber sido causa indirecta de la muerte de más de 100 personas. El silencio institucional ahora pesa más que nunca.
