Los dos nombramientos (Milagros y Elma Saiz) forman parte del gusto al riesgo de Pedro Sánchez, de colocar a alguien que puede terminar en un juzgado, y poner a alguien para machacar al único que le gana en las elecciones que es García-Page. Algo que es arriesgar, ya que podría haber puesto a gente más normalizada.
