El persistente problema en el sistema de atención sanitaria en España, agravado aún más por la pandemia, refleja un síntoma que afecta a solo dos países de Occidente: Inglaterra y España. Ambos comparten un modelo de gestión basado en lo público, destacando el National Service inglés y el Sistema Nacional de Salud español. A lo largo de los años, desde la década de 1990, este fenómeno ha fluctuado en su gravedad, sin que se produzcan mejoras sostenibles.
