Desde el pasado 30 de julio, con la invasión de miles de marroquíes a Ceuta, la relación entre España e Italia está más rota que nunca. Italia señaló directamente a la política migratoria española y el 1 de agosto restableció los controles en puertos y aeropuertos para quienes llegan desde nuestro país. Roma alegó razones de seguridad y el riesgo de que quienes habían entrado irregularmente en Ceuta pudieran desplazarse después por territorio europeo.
