Las cloacas del Estado suelen oler mal, pero cuando el hedor proviene de los pasillos de Ferraz y salpica a las dependencias judiciales, el tufo se vuelve irrespirable. La magistrada Beatriz Biedma ha cruzado esta mañana las puertas de la Audiencia Nacional para declarar ante el juez Santiago Pedraz. No acude como testigo, lo hace en calidad de perjudicada y acusación particular. La instructora que no se achantó a la hora de investigar al hermano del presidente del Gobierno se sienta hoy frente al instructor para detallar el acoso, los seguimientos a su familia y la campaña de hostigamiento orquestada para apartarla, por lo civil o por lo criminal, de la causa.
