Pese a los mensajes de que el fin de la guerra en Irán está cerca, la situación de inestabilidad no tiene previsto acabar pronto. Especialmente en la economía, en el aumento disparado de los precios en todos los ámbitos. Porque esta crisis, que comenzaba hace apenas dos semanas, ha afectado a todo y todos. A nivel estatal, podría traducirse en una reducción de dos décimas del PIB, un riesgo de aumento de la inflación o que el IPC se sitúe en unos meses cercano al 3%. Algo que se traduciría en aumento de costes.
