Durante los recientes incendios en Jarilla (Cáceres) se evidenció el caos institucional: los bomberos de Béjar, a apenas quince minutos de distancia, no pudieron intervenir porque pertenecían a otra comunidad autónoma. El enfrentamiento competencial entre la Junta de Castilla y León, la Junta de Extremadura y las respectivas diputaciones provinciales bloqueó una respuesta coordinada, pese a la urgencia de la situación. Algunos efectivos acudieron de forma voluntaria, fuera de su horario laboral, pero el episodio, denunciado por el periodista Luis del Pino, muestra una vez más las grietas de un sistema autonómico que, lejos de facilitar soluciones, termina dificultando la actuación en emergencias.
