El Gobierno de Pedro Sánchez inicia el curso político enfrentándose a uno de sus mayores desafíos: la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado de 2026. El Ejecutivo llega tarde, Hacienda aún no ha aprobado la orden ministerial y el debate sobre el techo de gasto complica aún más el calendario. Con la legislatura en el aire, Sánchez necesita a sus socios habituales —PNV, Bildu y ERC—, pero las exigencias de Junts y Podemos amenazan con bloquear las cuentas. España podría volver a quedarse sin presupuestos, mientras el presidente insiste en agotar mandato con o sin ellos.
