La retirada de visados de trabajo podría afectar a unas 200.000 personas que desde 2016 han pedido o están tramitando asilo en EE. UU. El Departamento de Estado, coordinado con el Departamento de Seguridad Nacional, va a identificar y revocar visados de no inmigrante a extranjeros que llegaron como «visitantes temporales» pero luego pidieron asilo para quedarse de forma permanente. El problema es que la media choca con el derecho de asilo, algo que está reconocido yanto por la ley estadounidense como por tratados internacionales.
