Ceuta vive hoy una situación límite. Un mes después de la crisis en la frontera, la tensión se respira en cada calle, impactando de lleno en el día a día de sus vecinos, desde las aulas hasta los hospitales. La preocupación por la seguridad va en aumento. Los datos judiciales reflejan un repunte de delitos graves, entre ellos varias agresiones sexuales a menores, lo que ha obligado a reforzar de urgencia los juzgados de la ciudad con una nueva magistrada que ha anunciado esta mañana el CGPJ. El impacto llega también a las familias: el retraso en la apertura de las escuelas infantiles municipales es el reflejo directo del temor y la incertidumbre con la que se vive en los barrios. A esto se suma la presión sobre el sistema sanitario. Los profesionales de urgencias no solo se enfrentan al repunte de enfermedades infecciosas por el hacinamiento, sino también a situaciones de gran agresividad provocadas por el consumo de drogas y las peleas callejeras.
