Pedro Sánchez continúa su ronda de encuentros con los líderes de los grupos parlamentarios en Moncloa para discutir el aumento del gasto en defensa. Sin embargo, esta reunión ha sido vista por muchos como una maniobra de distracción, ya que sus propios socios están en contra. Además, el presidente ha preferido evitar el Congreso de los Diputados, el verdadero lugar donde debe rendir cuentas, para llevar este debate a su despacho, eludiendo así el control parlamentario. A lo largo de estas reuniones, ha sido especialmente llamativa la presencia de Mertxe Aizpurua, portavoz de Bildu, quien ha sido recibida en Moncloa como interlocutora sobre temas de seguridad nacional, una situación impensable en el pasado. Con una gran parte de los partidos en contra del aumento del gasto militar, Sánchez parece más interesado en ganar tiempo y evitar el enfrentamiento directo en la Cámara Baja.
