La guerra entre Israel y Gaza no solo está teniendo repercusiones en la región, sino que se extiende más allá de sus fronteras, manifestándose en el Mar Rojo. En esta área, un grupo insurgente yemení ha lanzado ataques a barcos que llevaban la bandera israelí o eran de su propiedad. Este conflicto también ha afectado a otros países, especialmente en el Canal de Suez, donde embarcaciones mercantes han sido asaltadas.
El Mar Rojo desempeña un papel crucial a nivel mundial, conectando a Estados Unidos y Europa con África y Asia. Aproximadamente el 12% del comercio mundial y el 30% del tráfico global de contenedores pasan por estas aguas, convirtiéndolo en una vía vital para el movimiento de bienes y suministros por valor de miles de millones de dólares.
Los insurgentes yemeníes se centran en atacar los estrechos y las rutas de entrada y salida por donde transitan los suministros, poniendo en peligro la seguridad marítima. Han utilizado drones y misiles para atacar petroleros y cargueros. Las armadas de Estados Unidos, Francia y el Reino Unido han respondido desde sus buques desplegados en la región, defendiendo el área.
El Pentágono ha anunciado la formación de una coalición para proteger a los mercantes, liderada por Estados Unidos bajo el nombre de «Operación Guardian de la Prosperidad». España está evaluando su participación, inicialmente resistiéndose a actuar sin la dirección de la OTAN o la Unión Europea. El Estado Mayor español ha comunicado en redes sociales que tomará decisiones oportunas, considerando todas las circunstancias, especialmente en el marco de la Unión Europea.
Los ataques ya han tenido efectos inmediatos, como el aumento del costo de los seguros para los barcos que atraviesan el Mar Rojo y el Canal de Suez. Algunas navieras han suspendido sus actividades debido al riesgo presente en la zona. La situación evoluciona, y las decisiones de participación y las medidas a tomar se mantienen en evaluación.
