Ahora sí, y eso que ha tenido centenares de motivos antes que este, Pedro Sánchez sale en defensa de los católicos. ¿El origen? Benjamín Netanyahu cancelaba la tradicional misa del Domingo de Ramos en Jerusalén motivado por la falta de seguridad que podría suponer un acto tan multitudinario como este en plena escalada bélica con Irán. Un Pedro Sánchez que felicita las fiestas y no las navidades, que respeta el ramadán pero no la cuaresma, y que no veremos ni rastro ni alusión a la Semana Santa en estos días tan importantes. Pedro Sánchez de nuevo titubea, por enésima vez, y esta vez se mete de lleno en el terreno religioso donde lejos de proteger y respetar, viene a dar lecciones con muy poco trastorno cristiano.
