A hora y media de que acabara el nuevo ultimátum lanzado por Trump a Irán, que amenazaba con destruir la infraestructura civil del país persa, el mandatario estadounidense comunicaba un giro en los acontecimientos: un alto el fuego de dos semanas. Un acuerdo que el presidente afirmaba ser un gran día para la paz en el mundo y que junto con la desescalada en Ormuz podría permitir la reconstrucción de la nación iraní incluso significar el inicio de una era dorada para la región.
