El Ártico se ha convertido en uno de los principales escenarios estratégicos para la OTAN por la creciente actividad militar de Rusia y la apertura de nuevas rutas marítimas. España ha reforzado su contribución con despliegues navales, ejercicios aliados y su incorporación a la misión terrestre de la Alianza en Finlandia, consolidando su papel en la seguridad del flanco norte.
