Apenas horas después, la red de Rodalies registra nuevas incidencias, retrasos y caos en la circulación, reavivando el malestar de los usuarios habituales del servicio. En redes sociales no han tardado en vincular ambos hechos con ironía, mientras el debate público mezcla gestión política, ideología y el deterioro continuo del transporte ferroviario.
