Un estudio sindical eleva el paro real a 3,8 millones, el peor dato de la UE. Fijos discontinuos, ERTE, contratos precarios y empleo público maquillan las estadísticas. El problema ya no es solo tener trabajo, sino su calidad: casi la mitad de los ocupados vive en precariedad. Una situación que trasciende a la vivienda, la natalidad y el bienestar social.
