España no tiene 2,4 millones de parados. Tiene 4,36 millones de demandantes de empleo, es decir, casi 2 millones de personas que buscan trabajo y que no cuentan para las cifras del Estado.
¿La clave? Utilizar la temporalidad y la modalidad fija discontinua para engordar una cifra que dejaría en evidencia la falta de transparencia, realidad y progreso en el sector laboral.
