El caso Salazar ha reabierto el debate sobre el supuesto feminismo del PSOE, encadenando nuevos testimonios y sumando escándalos como la denuncia por acoso sexual al presidente de la Diputación de Lugo, el fiasco de la ley del “solo sí es sí” —que redujo condenas a agresores—, el fallido sistema de pulseras antimaltrato y las contradicciones internas del partido en cuestiones como la prostitución. A ello se añaden tramas como Mediador, el caso Ábalos o el negocio del suegro de Sánchez. Un conjunto de polémicas que, para muchos, desmiente la imagen de un PSOE feminista.
