España lidera la sobrecualificación en la UE, con jóvenes altamente formados y aun así atrapados en empleos precarios del sector servicios. Mientras algunas áreas como sanidad o tecnología sí absorben talento, humanidades y artes concentran el paro juvenil. La falta de oportunidades y el alto coste de la vivienda retrasan la independencia, obliga a la mayoría de jóvenes a seguir dependiendo de sus familias.
