Pero ahora, bajo sus tierras, se esconde un nuevo tesoro: las tierras raras, uno de los recursos más codiciados del mundo moderno. El problema es que, mientras otros países las explotan como una oportunidad estratégica, aquí la administración levanta muros burocráticos y medioambientales que paralizan cualquier intento de desarrollo. Donde podría haber progreso, empleo y riqueza, solo hay trabas, informes y excusas. España vuelve a tener recursos… pero no la voluntad de aprovecharlos.
