Que Maricarmen no pudiese pagar el alquiler y haya sido desahuciada con 87 años, es un drama. Una tragedia más dentro de los 25.000 desahucios que se se producen al año. Pero que el Gobierno ignore la crisis de la vivienda, la ocupación y venda por las espaldas un edificio de Hacienda a dos fondos buitre para construir pisos de lujo, es indignante.
