Inmediatamente, tras el fallecimiento de Maricarmen a sus 87 años, ha saltado la izquierda: desde Rufián que ha escrito «qué hijos de puta», hasta Irene Montero, que ha señalado que «no es una muerte, es un asesinato». Tampoco ha faltado Pedro Sánchez, quien ha manifestado que siente «la pérdida como propia».
