La Navidad en España pierde cada vez más su sentido religioso y cultural y adopta símbolos consumistas importados de EE.UU.: donde antes había belenes, Reyes Magos y tradición, hoy proliferan Papás Noel, elfos y centros comerciales. Gestos políticos como renombrar las vacaciones religiosas y llamarlas «vacaciones trimestrales» -como recientemente ha hecho Page-, retirar belenes o sustituir “Feliz Navidad” por “Felices fiestas” aceleran esta transformación. Mientras tanto, se diluye el significado original de una celebración que forma parte de la historia y la identidad española.
