La ministra de sanidad se ha indignado ante una pregunta sobre el dolor de los fetos, a pesar de su carrera de anestesióloga. Todo ello en medio de una campaña proabortista que habla del embarazo como si se tratara de una enfermedad más de la que disociarse. Con el pretexto de defender a las mujeres (que no reciben suficiente apoyo ni psicológico ni en la maternidad), Mónica García ha terminado negando que los fetos sufran, aunque está demostrado que es durante las primeras 6 semanas cuando desarrollan la amígdala cerebral, responsable de la emisión de hormonas del estrés. Mientras tanto, el Ministerio promociona una campaña que empuja a miles de mujeres a sufrir en silencio.
