La crisis de la vivienda en España es mucho más compleja de lo que sugiere el relato de los fondos buitre. según los datos, más del 90% de las viviendas en alquiler pertenecen a pequeños propietarios y alrededor del 8% se encuentra en manos de sociedades de inversión. Además, muchos caseros no son grandes fortunas, sino familias que utilizan el alquiler como un complemento para afrontar la pérdida de poder adquisitivo. La experiencia internacional también apunta en la misma dirección: mientras Viena mantiene alquileres asequibles gracias a décadas de construcción masiva de vivienda pública, Berlín comprobó que congelar los alquileres sin aumentar la oferta redujo el número de viviendas disponibles y agravó el problema.
