Las presiones de Estados Unidos y una acusación contra el exdirigente Raúl Castro dejan, más débil que nunca, al régimen de La Habana. EE. UU. ha imputado al exmandatario por el derribo en 1996 de dos avionetas de la organización “Hermanos al Rescate”, donde murieron cuatro personas. En respuesta a la acusación contra Raúl Castro, sectores oficialistas y medios estatales han impulsado actos de respaldo al gobierno y denuncias contra lo que consideran una “agresión” estadounidense. A la vez que familiares de los Castro negocian la Casa Blanca, el gobierno cubano ha convocado desde la televisión nacional una manifestación en la Embajada estadounidense en la Habana. Mientras tanto, los cubanos continúan viviendo en un Estado fallido que carece de oposición.
