En este libro, Portella profundiza en la compleja figura de Margherita Sarfatti, una mujer que no solo compartió una intensa relación personal con Benito Mussolini, sino que también desempeñó un papel fundamental en la configuración ideológica y estética del fascismo en sus primeros años. Sarfatti, intelectual brillante y figura influyente en los círculos culturales italianos de la época, compartió con Mussolini numerosas reflexiones y visiones políticas. Su influencia fue clave en la construcción de la imagen pública del dictador y en la difusión de los ideales fascistas, aportando una dimensión cultural y artística que ayudó a consolidar el régimen en sus inicios.
