Las autoridades del Reino Unido han sido objeto de críticas durante años por su respuesta a determinados casos de explotación sexual infantil vinculados a redes de abuso que operaron en varias ciudades del país. Según un informe de Restore Britain, esta falta de actuación eficaz habría contribuido a prolongar situaciones de vulnerabilidad y a una percepción de insuficiente protección institucional. En este contexto, ya en 2014 el periodista Carlos Esteban investigó los hechos ocurridos en Rotherham, un caso que se ha convertido en uno de los más citados dentro del debate público sobre la gestión de estos escándalos en el Reino Unido. A raíz de estos acontecimientos, algunos autores han llegado a describir la situación como una grave falla del sistema de protección institucional hacia menores vulnerables, generando un intenso debate político y social sobre las responsabilidades de las autoridades y las respuestas adoptadas en su momento.
