Una pregunta del Grupo Parlamentario VOX aviva la polémica: el Ejecutivo no tiene ni idea de qué efectos negativos tienen sobre un menor los fármacos consumidos para paralizar los cambios que conlleva la pubertad acorde a su sexo biológico. A su vez, los países del G-7 ponen pie en pared y exigen unos estándares científicos transparentes para que una mujer participe en la competición femenina de cualquier deporte.
