Un terremoto de magnitud 8,8 ha sacudido la Península de Kamchatka y ha amenazado a todo el Pacífico. Y pese a que este ha sido el único seísmo literal, otro han aparecido en el ámbito político. En primer lugar, los aranceles prometidos a Rusia han provocado que Vladímir Putin comience a utilizar palabras malsonantes. Por su parte, China sigue desafiando a Donald Trump. Además, el presidente de los Estados Unidos ha dejado Inglaterra para comenzar una pugna contra Keir Starmer. ¿El motivo? El reconocimiento de Palestina. Finalmente, el terremoto Epstein se ha desatado en el spa… y en una potencial declaración de Ghislaine Maxwell.
