Según un estudio de Save the Children, más del 30% de los niños reconocen que todavía sienten miedo a la lluvia, las tormentas o los truenos. El 24% de esos niños que viven en zonas afectadas, además, asegura que tienen problemas para conciliar el sueño. Algo a lo que hay que sumar cambios en su comportamiento, como una mayor ansiedad o estrés persistente. Esto, como es lógico, repercute en sus familias. Casi el 46% asegura que su principal preocupación es el estado emocional de sus hijos y un 52% asegura que han tenido retrasos en su aprendizaje. Recordemos que, de los 229 fallecidos, nueve fueron niños y que otros 200 mil se vieron afectados por la dana. Muchos de ellos estuvieron días sin poder ir al colegio.
