Vladímir Putin siempre ha tratado de tener mesura en sus palabras. Una mesura que le ha acompañado incluso hablando de enemigos como Occidente o Ucrania. Sin embargo, algo ha desatado su furia. La amenaza de aranceles secundarios por parte de Donald Trump ha cambiado sus modales. Ahora, el presidente de la Federación Rusa está listo para arremeter contra Occidente sin pelos en la lengua. Por su parte, China sigue creyendo en la tranquilidad. Sin embargo, el desafío no ha acabado.
