Mientras los cristianos son asesinados en África o Asia, en España se libra otra batalla: la de los símbolos. Polonia Castellanos, presidenta de Abogados Cristianos, denuncia una persecución cada vez más visible en forma de ataques judiciales, mediáticos y políticos contra la fe. Más de 180 cruces están amenazadas en todo el país, víctimas de una obsesión laicista que busca expulsar cualquier signo religioso del espacio público. Desde su fundación, Castellanos ha defendido a quienes son multados, insultados o censurados por vivir su fe y recuerda que la libertad religiosa no es un privilegio, sino un derecho fundamental. “Defender los valores cristianos”, afirma, “es defender la libertad de todos”.
