Nigeria se ha convertido en uno de los países más mortales para los cristianos: miles de asesinatos cada año, aldeas arrasadas y comunidades enteras desplazadas. En este análisis, Bruno Navarro, militar en excedencia y coordinador de Geopolítica en ISSEP Madrid, explica cómo la combinación de factores étnicos, religiosos y políticos ha convertido el norte del país en un escenario de guerra abierta contra los creyentes. Boko Haram, las milicias fulani y las ramas del Estado Islámico en África Occidental actúan bajo una lógica de violencia sistemática que el Gobierno nigeriano tolera —cuando no ampara— con su inacción. Un conflicto que va mucho más allá de Nigeria y que forma parte de una expansión yihadista que se extiende por todo el Sahel mientras la comunidad internacional mira hacia otro lado.
