El analista económico Darío García explica que la operación de IAG busca evitar un deterioro financiero futuro: “Si estos bonos acabaran siendo convertibles, generaría un empeoramiento de los ratios de la aerolínea bastante importantes”. Además, advierte de que llevarlos a vencimiento “supondría una emisión de 400 millones de acciones nuevas que diluiría la cotización”, motivo por el que la compañía aprovecha que “el dinero está barato” para sanear sus cuentas
