El economista atribuye la caída de Indra en bolsa al parón del proyecto del caza europeo, valorado en 100.000 millones de euros, tras el distanciamiento de Francia y Alemania. El analista plantea además si la compañía es realmente un referente tecnológico y de defensa por méritos propios o si su crecimiento depende en exceso de los contratos públicos que recibe.
