José Ignacio Enríquez considera que esto es debido a una falta de «cultura financiera». En términos coloquiales, puntualiza que estamos acostumbrados en ir a la oficina bancaria a preguntar en qué podemos invertir, cuando lo que realmente tendríamos que hacer sería acudir a un asesor financiero. Añade que le parece «sorprendente» la acumulación de un billón de euros atrapados en cuentas sin remunerar.
