Tres días después del accidente de tren en Adamuz, la investigación arroja muchos indicios pero pocas conclusiones. Un fotógrafo del ‘New York Times’ encontró a 270 metros de la vía un bogie -una pieza anclada a las ruedas del tren- que no estaba acordonada, aunque las autoridades aseguran que ya la tenían controlada. Los investigadores buscan también la aguja de la vía para determinar si algún elemento suelto pudo provocar el descarrilamiento. Entre los nuevos hallazgos destacan muescas en todas las ruedas de los cinco primeros vagones, del tamaño de una moneda de 50 céntimos. Según Reuters, el fallo podría estar en la propia vía, en una junta rota que existía desde hace tiempo.
