La esposa del presidente del Gobierno, Begoña Gómez, suma un nuevo delito en su contra: malversación de caudales públicos, que eleva a cinco los cargos que enfrenta y podría acarrearle hasta 17 años de prisión si se confirman. Mientras la justicia la cita a declarar por cuarta vez el 11 de septiembre, Gómez se refugia en el Palacio de la Mareta, disfrutando del sol y de actividades de ocio junto a Pedro Sánchez. Pese a las investigaciones por corrupción, tráfico de influencias o apropiación indebida, la pareja presidencial continúa sus vacaciones, ajena al creciente escándalo que ya ha cruzado fronteras, con repercusión en medios internacionales como el Financial Times. A esto se suma el uso del Falcon para un viaje privado, que Moncloa ha terminado reconociendo.
