El magistrado del Supremo Leopoldo Puente tiene en sus manos la copia del documento que demuestra que Santos Cerdán compró por 6.000 € el 45% de Servinabar 2000. Empresa propiedad de su amigo íntimo Antxón Alonso. Cerdán niega que haya sido o sea socio de dicha empresa y su defensa se empeña en defender que el documento no es una escritura, sino un mero contrato privado que no tiene efectos jurídicos. Sin embargo, el documento está suscrito por las dos partes y con el sello de los juzgados de Durango, lo que ratificaría la validez de este contrato.
