La colisión entre un tren Iryo y un AVE en la línea Madrid-Sevilla, a la altura de Toledo, ha puesto el foco en el funcionamiento del sistema de señalización ferroviaria. Según la información facilitada sobre el siniestro, el fallo habría obligado a gestionar la circulación de forma manual, en un contexto en el que ambos trenes permanecían detenidos. El impacto provocó el descarrilamiento de varios vagones y al menos 68 víctimas mortales. La investigación deberá determinar cómo se produjo el accidente.
