El jueves es un día muy importante para ver si la presunta “mayoría progresista” está demolida. Este fin de semana Santos Cerdán se ha ido a negociar in extremis con Puigdemont y por lo que parece no obtuvo del huido nada que no fueran nones. Del previsible fracaso del jueves da muestra hoy que personajes como Ester Peña, portavoz del PSOE, cargue el fracaso previsible de la votación al PP.
Pero aun es más tragicómico que gobernar con presupuestos sea una exigencia democrática, hasta que a Pedro Sánchez le conviene otra cosa. En lugar de preguntarse si enviar a Santos Cerdán a Suiza para hablar con el fugado es normal, hoy Oscar Puente venga a decirnos que los presupuestos que se tendrían que prorrogar son “nuestros” y que gobernar con presupuestos prorrogados apenas cambia nada
