El presidente del Gobierno cerró el curso político con un balance poco alentador: 40 derrotas parlamentarias en siete meses. El Ejecutivo se fue de vacaciones con promesas incumplidas y una agenda legislativa paralizada, como la reducción de jornada laboral o la reforma judicial. Podemos desconfía de las intenciones de Sánchez y ve en los Presupuestos una posible coartada electoral. Mientras tanto, Moncloa mantiene perfil bajo ante los escándalos de corrupción y la agenda política dependerá de posibles nuevas filtraciones e imputaciones en septiembre.
