Que hoy haya habido caos, desorden, tensión y desinformación en el traslado de inmigrantes encaja perfectamente con las primeras avalanchas combatidas con pelotas de goma. Algo que ha sucedido porque los invasores desobedecen las instrucciones de la policía. 50 días después de la invasión, el Gobierno no puede garantizar la seguridad de los ceutíes ni la de los agentes de la policía y militares que dan la cara sobre el terreno. Hoy no hemos vivido una catástrofe, por muy poco.
