El PSOE mantiene en el poder a la mayoría de sus alcaldes acusados de acoso sexual. De cuatro casos conocidos, solo uno ha dimitido, mientras que el resto continúa gobernando desde el Grupo Mixto gracias a la pasividad de Ferraz, que evita promover relevos, mociones de censura o medidas disciplinarias efectivas. En solo un mes, el partido acumula ocho denuncias por acoso sexual, incluidas algunas archivadas internamente, lo que refuerza la idea de que la preservación del poder municipal se impone a la exigencia de responsabilidades y a la protección de las víctimas.
