El Gobierno, probablemente guiado por el nerviosismo, incurre en comportamientos lamentables. El epítome del nerviosismo era hoy el triministro Bolaños que -una vez más- recurre a la amenaza a la oposición: los que voten «no» al decreto llamado «escudo social», serán los culpables de que los sin recursos no tengan calefacción, de que no lleguen las ayudas prometidas de la DANA (ojo mucho más de un año después), los desempleados y lo que Bolaños, el intimidador, quiera. Un método lamentable que demuestra el desmoronamiento del Gobierno Sánchez tras al apocalipsis ferroviario.
