Pere Aragonés se ha dado el capricho de asomar por el Senado, a pesar de la clamorosa ausencia de los barones autonómicos del PSOE. El presidente de la Generalitat quiere exponer las bondades de la amnistía sin tenores de su principal intérprete, el PSOE, y, de paso, lanzarle un mensaje a Junqueras. El líder del Ejecutivo catalán quedó totalmente en evidencia después de que el presidente en funciones, Sánchez, le puenteara descaradamente y se colgara del teléfono del líder inhabilitado de ERC. Un asunto feo que tiznaba a Sánchez más que a Esquerra. Pero ¿cómo iba a consentir el presidente de la Generalitat el ninguneo de Sánchez?
