Lo que tuvo que soportar la jueza Biedma resulta intolerable. Tuvo que soportar todo tipo de insultos y amenazas veladas. Incluso se habría facilitado su dirección a integrantes de tramas vinculadas al narcotráfico con la intención de intimidarla o, en el peor de los casos, de atentar físicamente contra ella. Estaríamos ante uno de los episodios de corrupción más graves.
