El juez Peinado ponía en duda que la policía que escolta a Begoña Gómez sea garantía para evitar su fuga. Es obvio, y el juez lo sabe, que en el CNP en su mayoría cumpliría con su deber e impediría su fuga. Sin embargo, el juez comete el error de llevar al negro sobre blanco sus dudas. Unas dudas que, según Horcajo, compartimos muchos ciudadanos. El motivo es obvio, porque vimos como Moncloa “limpió” a los escoltas cuando Vito Quiles trataba de interrogarla en un bar. En definitiva, Moncloa quiere policías afines y los escoltas de Begoña no son cualquier policía.
